Si eres tonto, eres tonto.
Via: Gonzolog
Si eres tonto, eres tonto.
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La interpretación de Patrick Swayze de un ingobernable agente del FBI en “The Beast,” el nuevo drama policiaco de la emisora norteamericana A&E, es impresionante por su resistencia al cliché y memorable por el mero hecho de su ejecución.
No mucho después de rodar el episodio piloto el año pasado, Swayze fue diagnosticado de cáncer pancreático en estadío 4, pero eligió permanecer en el proyecto, recibiendo tratamiento durante la producción. Durante la filmación de los 12 episodios siguientes faltó un solo día al rodaje.
En “The Beast” Swayze no puede hacer gala del mismo nivel de honestidad. Como Charles Barker, interpreta a un agente encubierto que pone tanto de su parte emocionalmente cuando esta en las trincheras que no le queda nada cuando vuelve a la madriguera.
“The Beast” esta situada en Chicago donde la primavera solo parece llegar los años bisiestos, y Barker vive en un sombrío y sucio apartamento que pide una evaluación psiquiátrica de sus ocupantes: un lugar en el que acurrucarse con una botella de Lexapro.
Pero Barker ni siquiera tiene los antidepresivos adecuados. Cuando su novato compañero, Ellis Dove (interpretado por el australiano Travis Fimmel), aparece un día por su apartamento, Barker le ofrece una cerveza pero al final solo puede servirle un vaso de leche.
Dove descubre que ha sido asignado como compañero de Barker para descubrir sus pintorescos hábitos de investigación. Asuntos internos ha comenzado una investigación, pero Dove se muestra reacio a creer que el enfoque de Barker a la aplicación de la ley diste mucho de ser un juego para evitar el papeleo posterior a la investigación. Dove, como dice en una ocasión, vio como su padre le abandonaba siendo un niño. Barker lo trata con mano de hierro pero no deja de ser una especie de relación paterno-filial.
El principal problema de “The Beast” es que nosotros también confiamos en la decencia de Barker como lo hace su compañero. La ambigüedad moral y psicológica no aparece. A pesar de que Barker puede haber sido poco ortodoxo en el pasado, tenemos la sensación de que lo hizo por los motivos adecuados. Al final de la primera hora de “The Shield,” descubrimos que Vic Mackey era el tipo de policía que no se detendría en tomas atajos y asesinaría a quien se ponga en su camino. Tras ocho episodios de “The Beast,” no he visto a Barker mas que colarse en algún sitio indebido o amenazar algún sospechoso.
Patrick Swayze, sin embargo, es otra historia. Se apodera de la función con el testimonio de alguien que tiene poco tiempo o tolerancia a la tontería. Trabaja para mantener las cosas en un registro bajo, negándose a correr y saltar barandillas de la manera que presumiblemente han ideado los guionistas. Su interpretación del agente Charles Barker es tan convincente y sólida que a ratos da la sensación de estar viendo a un personaje con varias temporadas en el cuerpo, y no apenas unos episodios.
A ver como se desarrollan los cinco capítulos que quedan de esta temporada.
Cuando ves tantas películas y series como hago yo, llega un momento que casi todo te parece ya visto. “Samantha Who?” tiene varios detalles que me suenan. Ya hemos tenido una película, por ejemplo, acerca de una mala persona directivo de una gran empresa que se despierta del coma con amnesia y una agradable personalidad ( “A propósito de Henry”), y la serie “My Name is Earl” ya trataba sobre alguien que era malo y se convierte bueno tras un accidente de coche y decide enmendar sus malas acciones. Lo que diferencia a “Samantha Who?” es su protagonista, Christina Applegate. Aunque está rodeado de un buen reparto que incluye a Jean Smart y Jennifer Esposito, la Sra. Applegate brilla aquí literal y figuradamente, como una estrella del cine clásico. Como ya saben los fans de Carole Lombard, pocas cosas son más atractivas que una hermosa mujer en situaciones cómicas.

En este caso, la Sra. Applegate recibe su oportunidad como Samantha Newly, que tras ser atropellada, cae en coma durante ocho días y al despertar descubre que tiene amnesia parcial: su cerebro ha borrado todo lo que concierne a su vida privada. Sam empieza a descubrir poco a poco cómo era su personalidad, provocando multitud de hilarantes malentendidos y dándose cuenta de que ha sido extremadamente cruel con todos los que le rodean. Ahora tiene que aprender a confiar en extraños como su novio, su mejor amiga o sus padres que le ayudarán a reconstruir su vida o a aprovechar su accidente para crear una nueva Sam.
“Samantha Who?” no es terriblemente graciosa, pero tampoco intenta serlo. No nos machaca las neuronas con una sucesión de gags y, afortunadamente, no la acompañan risas enlatadas. En ese sentido, es un poco anticuada, lo que en el universo televisivo actual la hace parecer ligera y fresca. Como lo es la encantadora Christina Applegate.
Si sólo veo una mala película este año, definitivamente, será esta.
La primera gran decepción del director Alex Proyas es una película de desastres, una película de terror, un thriller al estilo del "Código Da Vinci" y una película religiosa sobre el fin de los días, todo a la vez. Y con todos los géneros representados, la película funciona mejor como comedia. Hay algo en Nicolas Cage diciendo líneas apocalípticas ( "todavía puedo ver sus caras … quemándose …") que nunca deja de ser gracioso.
"Knowing" es una decepción para los fans de Proyas, que tenía un sólido historial de ciencia-ficción, incluyendo la excelente "Dark City".
Cage es John Koestler, un profesor en el MIT, muy bebedor y padre viudo de un precoz niño que descubre una carta, aparentemente llena de números aleatorios. Koestler descubre que las cifras son un código, la predicción de la fecha, el lugar y el numero de victimas de cada uno de los principales desastres de los últimos 50 años. ( Menos mal que el padre no es fontanero, estarás pensando). Tres desastres más están a punto de suceder. ¿Será capaz de evitar lo inevitable?
Hay docenas de buenas ideas en "Knowing", pero pocas están suficientemente desarrolladas. Incluso la escena en la que Koestler soluciona el código esta rodada con casi cero emoción. Se tarda mas en resolver un sudoku de los fáciles.
El adusto Cage, que es conocido por poner una ejemplar cantidad de esfuerzo en pésimos personajes (véase: "Ghost Rider"), bordea el ridículo aquí, en parte debido a un guion que le da muy poco para hacer de freak o deprimido. Proyas parece igualmente falto de inspiración. Se merece el crédito por crear una película de ciencia ficción con ideas audaces. Pero la exploración de estas ideas es tan superficial y, a menudo de manera contradictoria, que el esfuerzo se convierte en baldío.
El realizador tiene mano con la mayoría de los efectos especiales, incluyendo una impresionante secuencia de accidente de avión. Menos exitosa es una escena en el bosque con los animales huyendo de un infernal fuego. Es casi imposible tomar el resto de una película en serio una vez que has visto un alce en llamas corriendo hacia la pantalla en cámara lenta.
Lo peor es que me hubiera dado tiempo a ver tres episodios de las series que sigo en el tiempo que he perdido con esta mala, tonta y aburrida película.
Ven conmigo ahora a un tiempo de magia. Un tiempo en el que el verde bosque estaba lleno de brujas y magos, y un héroe y una heroína se alzaron para proteger a los indefensos de aquellos que los oprimen y esclavizan.
Me refiero, por supuesto, a la década de 1990. Entonces fue cuando "Hercules" y "Xena: La princesa guerrera" salieron de los bosques de Nueva Zelanda, donde todavía los Hobbit no habían plantado sus peludos pies.
Los hombres que hicieron posible esas series, Sam Raimi (el de "Evil Dead" y "Spider-Man" ) y su socio Rob Tapert, están de vuelta con una nueva serie, "La Leyenda del Buscador", basada en las novelas de Terry Goodkind "La Espada de la Verdad", de las que se han vendido millones de copias en varios idiomas.
Como en la mayoría de la historias épicas, la Tierra no es exactamente la nuestra, y está dividida por una especie de mágico telón de acero en un mundo con magia y otro sin ella. Por un lado esta el “malo” que quiere dominarlos a todos y por el otro un buen hombre que se ve obligado a detenerlo.
El malo es Darken Rahl (Craig Parker), uno de esos villanos de pelo largo que, con sólo una mínima alteración en el vestuario, podría ser confundido con uno de los famosillos de la jet. El bueno es Richard Cypher (el australiano Craig Horner), cuya feliz vida en el bosque llega a su fin cuando Kahlan Amnell (Bridget Regan) aparece en el lugar donde esta cazando perseguida por los hombres de Rahl.
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Richard es justo el hombre que está buscando Kahlan, el cumplimiento de una antigua profecía mesiánica: el buscador de la verdad. Ella es una Confesora – una especie de bruja buena, creo – y tiene un libro para él, "El Libro de las Sombras", que contiene los "secretos del poder" y fue "escrito en un tiempo antes de recordar". Y, por supuesto, a Darken Rahl le encantaría poner sus manos en ese libro.
Además, a Richard también le será entregada la Espada de la Verdad, cortesía del poderoso mago Zedd (Bruce Spence).
"En las manos de cualquier otro, es sólo un trozo de acero", dice Zedd, "pero en las del buscador le confiere el poder para luchar contra el mal."
Zedd, a quien Richard conocía anteriormente como un viejo ermitaño, es el Obi-Wan Kenobi de este grupo de combatientes rebeldes y, de hecho, el piloto de dos horas de duración de la serie es una especie de revoltijo de" Star Wars ", las leyendas artúricas, "Superman" y la Biblia.
No hay nada malo en ello. Por el contrario, "La Leyenda del Buscador" es una mezcolanza de la mejor sci-fi/fantasía, incluyendo secuencias de acción a cámara lenta al estilo de "300" y una oportunidad única para disfrutar de emociones fuertes, una historia original y sorprendente, y dejarse llevar por el carisma de cada uno de los personajes de la serie.
He terminado de ver Worst Week, y me he reído viendo cada uno de los episodios. Y me sorprende. No pensaba que esta serie, a pesar de estar inteligentemente trazada, escrita, dirigida y realizada, pudiera mantener el nivel cómico de los primeros episodios semana tras semana.
"Worst Week" esta interpretada por el relativamente desconocido Kyle Bornheimer como Sam. En el estreno, su novia, Melanie (Erinn Hayes), esta embarazada de seis semanas. Planean anunciar su embarazo y su compromiso durante la cena que van tener esa misma noche con sus adorados pero muy tradicionales padres.
Entonces, ¿qué podría ir mal? ¿Qué tal, todo? En esta hilarante comedia de extrañas coincidencias, malentendidos, tropiezos, accidentes y caídas, no pasa un minuto sin que algo terriblemente divertido ocurra a Sam, Melanie o sus padres.
"Worst Week" se diferencia de cualquier otra serie de televisión en que hace hincapié en las acciones de sus personajes más que en sus diálogos o rasgos peculiares (de los cuales hay pocos). Los cuatro personajes principales son, en general, perfectamente normales. El padre de Melanie, Dick (Kurtwood Smith), es un juez con un aire de decoro y una perspectiva escéptica. Su madre, Angela (Nancy Lenehan), es una dulce ama de casa.
En conjunto, las actuaciones son impecables. Smith y Lenehan, amigos en la vida real, hacen que sus personajes parezca que realmente han estado casados durante años. Bornheimer tiene un apariencia de bonachón que hace evidente que todos sus errores salen del corazón. Y Erinn Hayes como Melanie es convincente, incluso cuando apoya a Sam después de cada desastre.
Esta es una de las pocas comedias de situación que se basa casi exclusivamente en las situaciones, cada uno de las cuales es más extraña que la anterior y, al mismo tiempo perfectamente plausible.
Es casi demasiado bueno. La serie es un remake de la británica The worst week of my life, emitida en la BBC entre 2004 y 2005. Y en esta primera temporada ya ha agotado el argumento de las dos temporadas de la original. Dudo que tengamos mas temporadas a pesar del éxito obtenido. Aprovecho para recordaros que desde hace unos días se emite en España por Paramount Comedy.
En Eleventh Hour , Rufus Sewell interpreta al Dr. Jacob Hood, un científico asesor especial del FBI que investiga los crímenes relacionados con la ciencia y la tecnología que no se pueden resolver. Por lo que le llaman en en el último momento (the eleventh hour del titulo) para resolver estos misterios.
Imagínate un Expediente X, pero sin la mitología, la ciencia ficción o el carisma.
Al igual que Mulder y Scully, Hood y su “guardaespaldas” del FBI Rachel Young (Marley Shelton) aparecen en escena, recogen pruebas y resuelven el crimen.
Pero, a diferencia de Expediente X, aquí se supone que es en el mundo real, donde el FBI intenta resolver estos casos imposibles que van desde la clonación hasta las llamadas curas milagrosas.
Hood es tan valioso que requiere un guardaespaldas personal del FBI, pero nunca tenemos la sensación de que haya un peligro real para Hood. A veces parece que la agente especial Rachel Young está ahí con el único propósito de explicar las cosas para nosotros. Es mas, a los dos personajes parece que les encanta explicar todo lo que descubren. Es un problema común a todas las producciones hollywoodienses, tienden a pensar que el público es tonto o que presta poca atención a la trama. Pero bueno, Rachel nos ofrece la oportunidad de ver a alguien que es rubia, guapa y letal. No seré yo quien se queje. Pero aparte del buen trabajo de Sewell y Shelton, creo que uno de los personajes principales de la serie es la ciencia.
El enfoque científico se debe a la naturaleza misma de la historia. Lo digo porque el doctor Hood es un brillante biofísico. El personaje del Dr. Hood parece un poco plano. Lo que realmente lo hace interesante es la estupenda cantidad de conocimientos que parece dominar. Y me encanta el tratamiento que da la serie a la ciencia, la tecnología e incluso a la religión. Serie sencilla, amena y entretenida. A ver que trato recibe por parte de La Sexta que es quien la va a emitir en España.
Sigo muchas series. Demasiadas. Y eso que soy selectivo, pero pienso que las series televisivas están viviendo una edad dorada. Y supongo que tu también tienes ese problema. Entonces, ¿qué te hace empezar a ver un nuevo programa de televisión? Qué te hace pensar, ¡ah sí! voy a ver esta serie y a ver si me gusta. ¿Un par de tráileres en televisión o Internet? ¿Debido a que sigues a uno de los actores? ¿Porque no tienes otra cosa que hacer un miércoles por la noche?
No puedo responder a estas preguntas por ti. Pero te puedo decir por qué empecé a ver El mentalista – y por qué sigo viéndola – en sólo dos palabras.
Simon Baker.
¿Lo has visto sonreír? Tengo una compañera de trabajo que dice que no soporta la serie porque siempre esta sonriendo con cara de bobo. Ahí tenéis una persona que no ha entendido nada.
En un mundo televisivo hastiado de policías y ladrones – NCIS, Ley y orden, Numb3rs, CSI , The Shield, Mentes Criminales, etc. etc. – ¿por qué necesita nadie otra serie policíaca?
Bueno, por una parte, el genero policíaco tiene una gran audiencia, por lo que es una apuesta razonable para las cadenas de tv. Al público tiende a gustarle el género. Nos encanta la caza del delincuente. Nos encanta el sentido de la justicia cuando la verdad prevalece al final – y que incluso a veces disfrutamos la tragedia, cuando el bien no llega a triunfar sobre el mal.
Sin embargo, dado que estas series son tan frecuentes hoy en día, ¿qué es lo que catapultó a El mentalista a la cima del éxito? Podría conjeturar varias razones , pero en realidad … solo necesitas una.
Simon Baker.
Y sí, su sonrisa tiene mucho que ver con ello. Pero es más que eso. Es la sonrisa, junto con un inmenso y singular encanto. Es la sonrisa y el encanto, y el dolor que vive detrás de la sonrisa y el encanto. En pocas palabras, es Patrick Jane.
Lo que aprendemos acerca del mentalista Patrick es que era un falso psíquico que tropezó con el tipo equivocado, un asesino en serie conocido como Red John. A Red John no le gustó la sonrisa y el encanto singular, por lo que asesinó a la esposa de Patrick y a su hija. Lo que explica el dolor detrás de la sonrisa y el encanto. Ahora, para expiar su culpa ,y muy probablemente consumar su venganza, Patrick trabaja con el CBI (California Bureau of Investigation), capturando a criminales utilizando su extraordinario talento para la observación y la sagaz comprensión del comportamiento humano que lo hizo tan buen falso psíquico.
Él es parte de un equipo – que tiene una mujer como jefe, además de otra mujer y dos colegas de sexo masculino, y juntos buscan la justicia para las víctimas del delito.
Pero si bien todos los personajes tienen sus historias, Patrick es el centro de este espectáculo. Poco a poco, nos está mostrando el dolor detrás de la sonrisa. Estamos aprendiendo más de lo que ocurrió no sólo a la familia de Patrick, sino como le afecto a él. Estamos aprendiendo más acerca de Red John. Y estamos esperando – o por lo menos, estoy esperando – que en algún momento a Patrick se le dará la oportunidad de matar a ese demonio..
Es en su dolor cuando nos encontramos con la humanidad de un personaje. Y Patrick es un personaje muy humano. Viciado. Roto. Recomendado, pero no completamente, y no la perfección. Y sí, con un encanto singular. Pero sobre todo, Patrick sufre una insoportable pena. Está aprendiendo a vivir con ella, pero nunca desaparece, y eso es lo que hace su historia tan fascinante. Nos duele por él. Esperamos que un día, de alguna manera, encontrará la paz. Tal vez incluso felicidad. Nos vemos en Patrick, en las heridas que llevamos dentro de nosotros. Así es como se crea la empatía con un personaje
Hay un momento, en el último episodio que he visto (Paint it Red, Pintando en rojo), donde Patrick usa su tragedia personal para capturar al asesino. Nunca ha hecho esto antes, y es muy chocante. Inesperado. En trece episodios, Patrick no es el mismo hombre que conocimos en el piloto. Está creciendo. Está cambiando. Otro motivo más para seguir viendo la serie.
En resumen, la interpretación de Patrick por parte del australiano Simon Baker es lo que hace que la historia funcione.
A raíz del comentario de Raquel en el post anterior dedicado a Sons of Anarchy, se me ocurrió hacer una serie de posts sobre las series policiacas.
En televisión, "procedurals" se refiere específicamente a un género de series en los que se introduce un problema, y se soluciona en el mismo episodio. Estos programas tienden a ser de una hora de duración, dramas, y son a menudo (aunque no siempre) policíacos o relacionadas con la delincuencia.
La fórmula general para un procedimental implica la comisión o el descubrimiento de un delito en el comienzo del episodio, la investigación correspondiente, y la detención o condena del autor al final del episodio. Los ejemplos más conocidos de este género son Ley y Orden y la franquicia de CSI. House es un ejemplo de procedimental no relacionado con el crimen. Empezamos con Life.
Charlie Crews es un policía que ha pasado 12 años en prisión por un asesinato que no ha cometido. Después de ser exonerado, la abogada de Crews consigue que le indemnicen con 50 millones de dólares y la oportunidad de volver a la policía ascendido a detective.
Damian Lewis consiguió que me enganchara a esta serie. Lewis es un estupendo actor británico que ha despuntado en varias producciones de Hollywood. Sus trabajos mas conocidos fueron de protagonista en Hermanos de Sangre producida por Steven Spielberg y Tom Hanks y un pequeño pero crucial papel en la desafortunada adaptación de la novela de Stephen King Dreamcatcher.
Como Charlie Crews, Lewis ha creado un personaje oscuro, rica en peculiaridades y pasión. La cárcel convirtió a Crews en un filósofo Zen, que, para desgracia de su compañera, periódicamente se queda absorto en reflexiones sobre el sector de las frutas, las mariposas y los misterios de la vida. Sin embargo, sus tontas y nobles divagaciones, sorprendentemente no parecen contradecir sus reflejos violentos. Alegremente participa en peleas a cuchillo con delincuentes; no tiene reparos en dar una paliza en un baño a un maltratador de mujeres. Crews obsesivamente mapea la conspiración que le llevo a la cárcel en el muro de una de las vacías habitaciones de su mansión.
Hay series policíacas. Y luego están las series policíacas con giros. La diferencia es enorme.
Mirad Ley y orden, o la familia CSI: para ambas, los guionistas minimizan los personajes de los detectives y se centran en los crímenes en sí, la gran depravación de la naturaleza humana. Claro que Olivia y Elliot luchan con sus demonios interiores. Claro que Horatio de CSI Miami tiene un hijo perdido que ha resultado ser un delincuente. Pero estos problemas son tangenciales a los misterios que resuelven, y además, los episodios que se centran en sus problemas personales en general, son los peores de la temporada. Gary Sinise y Jerry Orbach podrían ser incluso generados por ordenador para lo que importa, siempre y cuando sigan sus personajes reconstruyendo las historias arrancadas de los titulares.
Sin embargo, si tienes un actor como Damian Lewis, su personaje te captura. Creo conocer al público norteamericano y me sorprendería que Life permaneciera en antena el tiempo suficiente para resolver el misterio de su condena … pero así es la vida, ¿no?
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